
El aprendizaje es un proceso mediante el cual obtienes nuevos conocimientos, habilidades o actitudes, a partir de experiencias vividas y que producirán un cambio en tu forma de ser y de actuar. El aprender te da la oportunidad de crecer, de asimilar la realidad y transformarla, de tal manera que logres una existencia satisfactoria. La memoria es una parte importante en tu proceso de aprendizaje, sin ella, esas experiencias las perderías y no podrías beneficiarte de tus vivencias pasadas.
Es difícil tratar de entender el aprendizaje y la memoria de forma independiente uno de otra, ya que constituyen las dos caras de una moneda: el aprendizaje depende de la memoria para su permanencia y la memoria guarda esos aprendizajes para rememorarlos al momento que los necesites. Por tanto, se puede definir la memoria como la retención del aprendizaje o la experiencia. Blakemore (1988),dice “En el sentido más amplio, el aprendizaje es la adquisición de conocimiento y la memoria es el almacenamiento de una representación interna de tal conocimiento.”
De aquí la importancia de no convertir tu memoria en basurero, sino en un almacén de riquezas intelectuales y de experiencias profundas, capaces de iluminarte en el momento oportuno o que salgan a la luz cuando las necesites.